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    Comprobaciones ante una frenada irregular

    2.12.2019

    La frenada irregular o intermitente, una distancia de frenado mayor y una intensidad menor son síntomas de que hay un problema con el sistema de frenos. Se trata de averías que comprometen seriamente la seguridad del vehículo.

    Si, por ejemplo, al pisar el freno llega la fuerza con menos intensidad a una de las ruedas, el vehículo se puede desestabilizar en un movimiento brusco y provocar una frenada irregular, según explica Mapfre. Para detectarlo, es necesario observar si el automóvil tiende a irse hacia uno de los lados.

    Los talleres cuentan con frenómetros para comprobar con precisión la fuerza de la frenada y el tiempo que tarda en hacerlo, así como la asimetría de los ejes, la eficiencia de los frenos delanteros, traseros y de mano, y el agarre.

    Una vez detectado el problema, conviene averiguar que la causa no se encuentre en otros elementos como los neumáticos, que deben contar con la presión adecuada. De hecho, si las dos cubiertas del mismo eje no tienen exactamente la misma presión, se puede producir cierto desequilibrio en el agarre a la hora de frenar. También hay que comprobar la alineación de las ruedas.

    En lo referente al propio sistema de frenos, hay que revisar la presencia de alabeos o surcos en los discos de freno con un reloj comparador fijado a la mangueta mediante un soporte magnético. El palpador del reloj se debe colocar sobre la superficie de fricción del disco y girar el disco 360 grados. De esta manera, se comparan las desviaciones respecto a los valores que proporciona el fabricante. Si el salto supera los 0,3 milímetros, será necesario cambiar el disco.

    También es necesario verificar con un micrómetro que el espesor del disco sea el mismo en las distintas zonas del aro de fricción. Deben comprobarse tres puntos de puesta a punto 120 grados alrededor de la banda, siempre con la misma distancia respecto al borde. Si hay una zona más desgastada que otra o si supera el valor mínimo del grosor que trae troquelado, será necesario cambiar el disco.

    En cuanto a las pastillas de freno, deben sustituirse cada 10.000 kilómetros, cuando se encienda el testigo de freno o ante la aparición de chirridos al frenar.

    Las pinzas de freno son también elementos que se deben observar con el frenómetro. Son las encargadas de ejercer presión sobre las pastillas mediante un pistón. Si están dañadas, lo mejor es cambiarlas.

    Por último, es necesario revisar el líquido de frenos. A pesar de su alto punto de ebullición, si comienza a hervir puede dejar al vehículo sin frenos. Como además es higroscópico (atrae y absorbe humedad), puede influir en la corrosión de los conductos, por lo que se debe cambiar cada cierto tiempo.

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